¿Conviene seguir enviando la misma campaña a toda la base?

Durante años la respuesta fue segmentar

Cuando una empresa quería mejorar sus resultados, la recomendación era casi siempre la misma:

Segmente su base de datos.

Así comenzaron a aparecer listas para todo.

  • Clientes VIP.
  • Nuevos clientes.
  • Compradores frecuentes.
  • Newsletter.
  • Promociones.
  • Mujeres.
  • Hombres.
  • Santiago.
  • Regiones.

La lógica tenía sentido. Mientras más específica fuera la audiencia, más relevante sería el mensaje.

Y esa recomendación sigue siendo válida.


El problema aparece con el tiempo

A medida que crecen las bases de datos, también crecen los segmentos. Mantener esas listas actualizadas requiere tiempo.

Hay clientes que cambian de comportamiento. Otros dejan de interactuar. Algunos vuelven después de meses.

Y muchas veces las campañas terminan enviándose a los mismos segmentos simplemente porque ya existen.

No necesariamente porque sean los más adecuados para ese mensaje.


La pregunta comenzó a cambiar

Hasta hace poco la pregunta era: ¿Qué segmento utilizo?

Hoy comienza a ser otra: ¿Quién debería recibir esta campaña?

La diferencia parece pequeña. Pero cambia completamente la forma de trabajar.


Un ejemplo simple

Imaginemos una campaña para promocionar vinos Cabernet Sauvignon.

Hace algunos años probablemente habría sido enviada al segmento llamado «Vinos».

Sin embargo, dentro de ese grupo puede haber personas que hace meses no interactúan con campañas similares.

Y fuera de ese grupo puede haber clientes que recientemente demostraron interés por productos relacionados.

Entonces aparece una posibilidad distinta.

En lugar de buscar manualmente un segmento, un asistente de inteligencia artificial puede analizar el objetivo de la campaña y proponer una audiencia inicial sobre la cual el usuario toma la decisión final.

No elimina la segmentación. La hace más dinámica.


Menos listas, más contexto

La inteligencia artificial no necesita reemplazar el trabajo del usuario. Puede convertirse simplemente en un asistente.

Por ejemplo, ayudando a responder preguntas como:

  • ¿Conviene enviar esta campaña a toda la base?
  • ¿Hay destinatarios que probablemente no deberían recibirla?
  • ¿Existen grupos que podrían tener mayor interés?
  • ¿Vale la pena realizar un segundo envío solo a quienes no interactuaron?

Si te interesa profundizar en este tema, revisa nuestro artículo sobre reenviar una campaña de email

Antes, muchas de estas decisiones dependían de la experiencia de cada persona.

Hoy pueden apoyarse en información disponible y criterios consistentes.


El verdadero beneficio

Muchas veces se piensa que la inteligencia artificial sirve principalmente para redactar asuntos o generar contenido.

Ese es solo uno de sus usos.Quizás uno de los cambios más importantes ocurra antes del envío.

Ayudar a decidir quién debería recibir una campaña puede tener tanto impacto como optimizar el propio mensaje.

Porque una buena campaña enviada a la audiencia equivocada difícilmente obtendrá buenos resultados.


La segmentación no desaparece

Las listas seguirán existiendo. Los segmentos seguirán siendo útiles.

Pero probablemente dejarán de ser el único punto de partida. Cada campaña tiene un objetivo diferente.

Y cada objetivo puede requerir una audiencia distinta.

La inteligencia artificial permite que esa decisión deje de depender únicamente de listas creadas hace meses o incluso años.


Conclusión

Durante mucho tiempo mejorar una campaña significó escribir un mejor asunto o diseñar un mejor correo.

Hoy aparece una oportunidad adicional. Pensar mejor quién debería recibir ese mensaje.

La inteligencia artificial no viene a reemplazar la segmentación tradicional.

Viene a complementarla, ayudando a construir audiencias más dinámicas y adaptadas a cada campaña.

Quizás, en los próximos años, la pregunta deje de ser:

«¿Qué segmento utilizo?» Y pase a ser: «¿Quién debería recibir esta campaña?»

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